postheadericon Las Cervantas - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

ANDREA DE CERVANTES
Cercana a los 60 años. Hermana de Miguel de Cervantes. Tiene una hija ilegítima de Nicolás de Ovando.
MAGDALENA DE CERVANTES
Cercana a los 50 años. Hermana de Miguel de Cervantes. Ha hecho los votos de beata y lleva hábito.
CATALINA DE SALAZAR
Cercana a los 40 años. Mujer de Cervantes. Natural de Esquivias.
CONSTANZA DE OVANDO
Entre 25 y 30 años. Hija bastarda de Andrea de Cervantes y de Nicolás de Ovando.
ISABEL DE CERVANTES
20 años. Hija bastarda de Miguel de Cervantes y de Ana de Villafranca, una tabernera de Madrid.
MIGUEL DE CERVANTES
Personaje ausente. Permanece en la habitación de al lado.
GASPAR DE EZPELETA
Personaje ausente. Caballero de Santiago. Llega malherido a la casa y lo acoge una vecina de la familia Cervantes.


La acción se desarrolla en una habitación humilde. Hay dos puertas, una da a la cocina y al rellano de la escalera, es la puerta que da acceso a la vivienda, frente a la puerta abierta de la vecina de enfrente. La otra puerta da a los dormitorios y hacia el despacho de Cervantes. Las mujeres ocupan ahora este espacio, el más amplio de la casa. Es, además, su lugar de trabajo, por lo que hay alguna mesa donde tienen materiales para costura. Unas sillas, algún taburete, tal vez un bargueño. Quizá, si el espacio lo permite, un pequeño estrado; y quién sabe si una vihuela. Las ventanas que dan a la calle están en la cuarta pared.

Valladolid, verano de 1605.


Escena I. Cuchilladas

27 de junio de 1605. Noche. No hace mucho que ha caído la noche. Son cerca de las once, pero hace muy pocos días desde San Juan. Hace calor. A la luz de una vela, ANDREA trata de enhebrar una aguja. CONSTANZA e ISABEL están sentadas, muy cerca, leyendo un libro cuyas líneas sigue la más joven con el dedo. Otra vela les da la luz suficiente. MAGDALENA mira por la ventana, que ha dejado entreabierta con la esperanza de que entre un poco de aire.

ANDREA
(Sin levantar la vista de su tarea, en voz bien alta.) ¡Miguel!

CONSTANZA
Se ha acostado ya.

ANDREA
Parece un viejo. No son ni las once.

CONSTANZA
Dice que con esta luz no puede leer.

ANDREA
Y luego se despertará antes que los gallos y dirá que duerme poco. Anda, hija, tráeme los anteojos, que los tendrá en su mesa.

CONSTANZA entra en un cuarto, el escritorio de MIGUEL.

MAGDALENA
Como los caigas y los rompas, vais a estar un mes discutiendo.

ANDREA
Yo no estoy tan torpe con las manos como tú.

MAGDALENA
No. Tú estás torpe con la vista, que es lo que les pasa a las mujeres mayores. Podrías encargar unos.

ANDREA
Sería lo último, una mujer con anteojos. Además que no me hacen falta.

CONSTANZA, que entraba con los anteojos en la mano, da media vuelta hacia el despacho.

ANDREA
No, trae acá. Solo los necesito para enhebrar. Así con la luz de la vela no se ve casi.

CONSTANZA vuelve con ISABEL, pero está atenta a su madre. ANDREA trata sin éxito de enhebrar la aguja.

MAGDALENA
Si no ves, no ves.

ANDREA
¿Y tú qué ves a estas horas?

MAGDALENA
La calle. El padre Gonzalo está paseando con un hombre. A lo mejor en la calle hace menos calor.

ISABEL
Podríamos bajar.

ANDREA
¿A estas horas?

ISABEL
Si está el padre Gonzalo…

ANDREA
El padre Gonzalo es un hombre. (A su hermana.) Y tú ya te podías apartar de la ventana. Luego dirán que esta es una casa de mujeres ventaneras.
AddThis Social Bookmark Button